(Abriendo caminos de paz y bien, siguiendo tus pasos, buscándote, con miedo y cansado, perdiéndome, mirando adelante con fe.)(Bis) Cada vez que la duda me haga retroceder o desvíe mis pasos y vaya donde no estás Tú, haz que vuelva al camino donde está la verdad y que llene mi alforja de ilusión y de amistad.
Estribillo Mas si Tú no apareces o no te puedo ver, haz que eleve mis ojos sobre el horizonte gris; y si me encuentro solo en este caminar, dame hermanos que junto conmigo vayan hacia Ti.
Tu Palabra me da vida, confío en Ti, Señor. Tu Palabra es eterna; en ella esperaré. Dichoso el que con vida intachable camina en la ley del Señor. Dichoso el que guardando sus preceptos lo busca de todo corazón.
Estribillo Postrada en el polvo está mi alma, devuélvame la vida tu palabra. Mi alma está llena de tristeza, consuélame, Señor, con tus promesas.
Estribillo Escogí el camino verdadero y he tenido presentes tus decretos. Correré por el camino del Señor cuando me hayas ensanchado el corazón.
Hay un corazón que mana que palpita en el sagrario, un corazón solitario, que se alimenta de amor. Es un corazón paciente, es un corazón amigo, el que habita en el olvido, el corazón de tu Dios.
Es un corazón que ama, un corazón que perdona, que te conoce y que toma de tu vida lo peor. Que comenzó esta tarea una tarde en el calvario y que ahora desde el sagrario tan sólo quiere tu amor.
Decidle a todos que vengan a la fuente de la vida, que hay una historia escondida dentro de este corazón. Decidles que hay esperanza, que todo tiene un sentido, que Jesucristo está vivo, decidles que existe Dios. Es el corazón que llora en la casa de Betania. El corazón que acompaña a los dos de Emaús. Es el corazón que al joven rico amó con la mirada el que a Pedro perdonaba después de la negación.
Es el corazón en lucha del huerto de los olivos, que amando a los enemigos hizo creer al ladrón. Es el corazón que salva por su fe a quien se le acerca, que mostró su herida abierta al apóstol que dudó.
Decidle a todos que vengan a la fuente de la vida, que hay una historia escondida dentro de este corazón. Decidles que hay esperanza, que todo tiene un sentido, (que Jesucristo está vivo, decidles que existe Dios.)(Bis)
Muéveme, mi Dios, hacia Ti. Que no me muevan los hilos de este mundo, no. Muéveme, atraéme hacia Ti, desde lo profundo.
Nota: - Es opcional terminar con “Muéveme.” - Si se canta 3 veces: 1ª vez: suave; 2ª vez: un poquito más fuerte; 3ª vez: suave y haciendo énfasis en el segundo “muéveme”.
Tú eres Santa María, eres nuestra Señora; porque haces tan nuestro al Señor eres madre de Dios, eres mi tierna madre, y Madre de la humanidad. Te pedimos que ruegues por todos nosotros heridos por tanto pecar desde hoy hasta el día final de este peregrinar.
María, he buscado tu imagen, serena, perdida, entre un manto de luz y al fin te encontré dolorosa, llorando de pena a los pies de una cruz.
María, he querido sentirte, entre tantos milagros, que cuentan de ti y al fin te encontré en mi camino, en la misma vereda que yo; tenías tu cuerpo cansado, un niño en los brazos, durmiendo en tu paz. (María, mujer, que regalas la vida sin fin.) (Bis)