Ha llegado el tiempo favorable,
verdadero sacramental;
como Iglesia peregrina recorremos,
el camino cuaresmal,
como Iglesia peregrina recorremos,
el camino cuaresmal.

(Es el tiempo de la gracia,
yo te escucharé.
Ha llegado ahora, el día
de la salvación.) (Bis)

Dios está llamando a su pueblo
que se deje purificar
con la penitencia y el ayuno,
la oración y la caridad,
con la penitencia y el ayuno,
la oración y la caridad.

Estribillo
Escucha, tú, la Palabra de Dios,
no solo con tus oídos,
también con tu corazón.
Escucha, tú, la Palabra de Dios,
estate siempre atento a su voz.

Escucha, tú, la Palabra de Dios,
no solo con tus oídos,
también con tu corazón.
Escucha, tú, la Palabra de Dios,
estate siempre atento a su voz.

Déjala entrar dentro de tu corazón,
pásala a tu mente y a tu situación;
vívela, vívela en tu realidad,
haz que por tu vida llegue a los demás.

Estribillo
Si tus manos son instrumento de Dios,
da tu pan al pobre, préstale tu voz,
ama a Dios, ama a Dios con tu caridad;
oye su Palabra con sinceridad.

Estribillo
¿Qué te puedo dar que no me hayas dado Tú?
¿Qué te puedo decir que no me hayas dicho Tú?
¿Qué puedo hacer por Ti si yo no puedo hacer nada,
si yo no puedo hacer nada, si no es por Ti, mi Dios?

(Todo lo que sé, todo lo que soy,
todo lo que tengo es tuyo.)(Bis)
Santo, Santo,
Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra
de tu Gloria, Hosanna.

(Hosanna, Hosanna,
Hosanna, en el cielo.) (Bis)

Bendito el que viene
en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo, Hosanna.

Estribillo
Nota: Pausa entre estribillo y segunda estrofa.
Cordero de Dios,
Tú, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros,
ten piedad de nosotros.

¡Oh! Cordero de Dios,
Tú, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros,
ten piedad de nosotros.

¡Oh! Cordero de Dios,
Tú, que quitas el pecado del mundo.
danos la paz,
danos la paz.
Dios es fiel, guarda siempre su alianza,
libra al pueblo de toda esclavitud.
Su Palabra resuena en los profetas
reclamando el bien y la virtud.

Pueblo en marcha por el desierto ardiente,
horizonte de paz y libertad.
Asamblea de Dios eterna fiesta,
tierra nueva, perenne heredad.

Si al mirar hacia atrás somos tentados,
de volver al Egipto seductor.
El Espíritu empuja con su fuerza
a avanzar por la vía del amor.

El maná es un don que el cielo envía
pero el pan hoy se cuece con sudor.
Leche y miel nos dará la tierra nueva
si el trabajo es fecundo y redentor.

Y Jesús nos dará en el calvario
su lección: “Hágase tu voluntad”.
Y su sangre vertida por nosotros,
será el precio de nuestra libertad.
Confío en Ti, de Ti me fié,
no andaré tus pasos si no es desde la fe.
Justo he de vivir si en Ti confié.
Dame, Dios, tu Espíritu; dame Tú, la fe.
Junto a ti, María, como un niño quiero estar,
tómame en tus brazos, guíame en mi caminar.
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar;
hazme transparente, lléname de paz.

Madre, Madre, Madre, Madre.
Madre, Madre, Madre, Maadre.

Gracias, Madre mía, por llevarnos a Jesús,
haznos más humildes, tan sencillos como tú.
Gracias, Madre mía, por abrir tu corazón,
porque nos congregas y nos das tu amor.

Estribillo