Hoy quiero, Señor, ponerlo todo en tu presencia,
darme hasta gastarme contigo y por Ti.
Hoy quiero, Señor, ponerlo todo ante tu puerta
para en todo amarte y servir.

Enciéndeme y déjame arder donde haga falta.
Enciéndeme y déjame ser tu luz,
y así poder llevarte hasta todas las almas,
saciar la sed que tienes Tú desde la cruz.

Hoy quisiera, Madre, poner todo en tu presencia,
darme hasta gastarme, decirle que sí.
Hoy te pido, Madre, que dejes mi puerta abierta
para en todo amarle y servir.

Estribillo
(Aleluya, aleluya,
aleluya, aleluya,
aleluya.) (Bis)

Si sientes que Cristo,
en ti vivo está
grita fuerte en tu alma:
¡Aleluya!
Si piensas que el mundo,
aún puede cambiar
grita fuerte en tu alma:
¡Aleluya!

Aleluya, aleluya,
aleluya, aleluya,
aleluya.
Intro:


Te ofrecemos el pan, fruto de nuestro sudor.
Te ofrecemos el vino de nuestro campo, el mejor.
Para Ti, Señor, el pan y el vino;
para Ti, Señor, el trabajo de los campesinos.

Te ofrecemos también nuestra alegría, Señor.
En tu mesa ponemos nuestra amistad, nuestro amor.
Para Ti, Señor, así cantamos;
para Ti, Señor, con el canto de nuestros hermanos.
Santo, Santo,
Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra
de tu Gloria, Hosanna.

(Hosanna, Hosanna,
Hosanna, en el cielo.) (Bis)

Bendito el que viene
en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo, Hosanna.

Estribillo
Nota: Pausa entre estribillo y segunda estrofa.
Cordero de Dios,
Tú, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros,
ten piedad de nosotros.

¡Oh! Cordero de Dios,
Tú, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros,
ten piedad de nosotros.

¡Oh! Cordero de Dios,
Tú, que quitas el pecado del mundo.
danos la paz,
danos la paz.
Felices somos en la pobreza,
si en nuestras manos hay amor de Dios,
si nos abrimos a la esperanza
si trabajamos en hacer el bien.
Felices somos en la humildad,
si como niños sabemos vivir.
Será nuestra heredad,
la tierra, la tierra.

Si el grano de trigo
no muere en la tierra es imposible
que nazca fruto.
Aquel que da
su vida para los demás
tendrá siempre al Señor.

Felices somos si compartimos,
si nuestro tiempo es para los demás,
para quien vive en la tristeza
y para quien camina en soledad.
Felices somos si damos amor,
si en nuestras manos hay sinceridad,
podremos siempre mirar
y ver a Dios, y ver a Dios.

Estribillo
Felices somos si ofrecemos paz
y nuestra voz denuncia la opresión,
si desterramos odio y rencores,
será más limpio nuestro corazón.
Felices somos en la adversidad,
si nos persiguen cuando no hay razón;
la vida entonces tendrá
sentido en Dios, sentido en Dios.

Estribillo
Para que mi amor no sea un sentimiento
tan sólo un deslumbramiento pasajero;
para no gastar las palabras más mías
ni vaciar de contenido mi "te quiero".
Quiero hundir más hondo mi raíz en Ti,
y cimentar en solidez, este, mi afecto;
pues mi corazón, que es inquieto y es frágil
sólo acierta si se abraza a tu proyecto.

Más allá de mis miedos,
más allá de mi inseguridad,
quiero darte mi respuesta:
"Aquí estoy para hacer tu voluntad
para que mi amor sea decirte “sí”
hasta el final".


Duermen su sopor y temen en el huerto;
ni sus amigos acompañan al maestro.
Si es hora de cruz, es de fidelidades;
pero el mundo nunca quiere aceptar esto.
Dame a comprender, Señor, tu amor tan puro,
amor que persevera en cruz, amor perfecto;
dame serte fiel cuando todo es oscuro,
para que mi amor sea más que un sentimiento.

Estribillo

No es en las palabras, ni es en las promesas
donde la historia tiene su motor secreto;
sólo es el amor en la cruz madurado,
el amor que mueve a todo el universo.
Pongo mi pequeña vida hoy en tus manos,
por sobre mis seguridades y mis miedos;
y, para elegir tu querer y no el mío,
hazme en mi Getsemaní fiel y despierto.

Estribillo final (bis): en el bis, subir un tono.

Más allá de mis miedos,
más allá de mi inseguridad,
quiero darte mi respuesta:
"Aquí estoy para hacer tu voluntad
para que mi amor sea decirte “sí”
hasta el final".

Más allá de mis miedos,
más allá de mi inseguridad,
quiero darte mi respuesta:
"Aquí estoy para hacer tu voluntad
para que mi amor sea decirte “sí”
hasta el final".
(Todo tuyo soy, Maríaa, todo tuyo sooooy;
todo lo que tengo es tuyo, y todo lo mío te doy.) (Bis)

Si amanece hoy en mi vida es sólo gracias a tiiii;
tú me diste la alegría cuando yo te la pedí.
Cuando yo ya me perdía, Madre, tú estabas allíííí,
y del suelo recogías lo que quedaba de mí.

Estribillo
Cambiaste mi despedida y me mostraste tu amoooor;
tú eres la esperanza mía, y así me llevas a Dios.
Para Él en este día robaste mi corazóóóón:
aunque no lo merecía, tú fuiste mi vocación.

Estribillo