XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A.

Domingo, 11 de octubre de 2026, 20:00

XXVII Semana de Tiempo Ordinario Ciclo A
Vine a alabar a Dios.
Vine a alabar a Dios.
Vine a alabar su Nombre.
Vine a alabar a Dios. 

Él vino a mi vida
en un día muy especial,
cambió mi corazón
en un nuevo corazón
y esa es la razón
por la que digo que...
¡Vine a alabar a Dios! 

Estribillo final: terminar en SOL
Aleluya, alelu, aleluya,
aleluya, aleluya.
Aleluya, alelu, aleluya,
aleluya, aleluya.

Yo quiero más y más de Cristo,
yo quiero más de su Poder,
yo quiero más de su Presencia,
yo quiero más y más de Él.  

Estribillo
El Señor nos ha reunido junto a Él.
El Señor nos ha invitado a estar con Él.

En su mesa hay amor
la promesa del perdón,
y en el Vino y Pan, su corazón.
En su mesa hay amor
la promesa del perdón,
y en el Vino y Pan, su corazón.

Cuando, Señor, tu voz,
llega en silencio a mí
y mis hermanos me hablan de Ti,
sé que a mi lado estás,
te sientas junto a mí,
acoges mi vida y mi oración. 

El Señor nos ha reunido junto a Él  
Santo, Santo,
Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra
de tu Gloria, Hosanna.

(Hosanna, Hosanna,
Hosanna, en el cielo.) (Bis)

Bendito el que viene
en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo, Hosanna.

Estribillo

Nota: Pausa entre estribillo y segunda estrofa.
Cordero de Dios,
Tú, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros,
ten piedad de nosotros.

¡Oh! Cordero de Dios,
Tú, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros,
ten piedad de nosotros.

¡Oh! Cordero de Dios,
Tú, que quitas el pecado del mundo.
danos la paz,
danos la paz.
Hay un corazón que mana
que palpita en el sagrario,
un corazón solitario,
que se alimenta de amor.
Es un corazón paciente,
es un corazón amigo,
el que habita en el olvido,
el corazón de tu Dios.

Es un corazón que ama,
un corazón que perdona,
que te conoce y que toma
de tu vida lo peor.
Que comenzó esta tarea
una tarde en el calvario
y que ahora desde el sagrario
tan sólo quiere tu amor.

Decidle a todos que vengan
a la fuente de la vida,
que hay una historia escondida
dentro de este corazón. 
Decidles que hay esperanza,
que todo tiene un sentido,
que Jesucristo está vivo,
decidles que existe Dios.

Es el corazón que llora
en la casa de Betania.
El corazón que acompaña
a los dos de Emaús.
Es el corazón que al joven rico
amó con la mirada
el que a Pedro perdonaba
después de la negación.

Es el corazón en lucha
del huerto de los olivos,
que amando a los enemigos
hizo creer al ladrón.
Es el corazón que salva
por su fe a quien se le acerca,
que mostró su herida abierta
al apóstol que dudó. 

Decidle a todos que vengan
a la fuente de la vida,
que hay una historia escondida
dentro de este corazón. 
Decidles que hay esperanza,
que todo tiene un sentido,
(que Jesucristo está vivo,
decidles que existe Dios.)(Bis)
(Ven y descánsate.
Ven y descánsate en Dios,
en Dios.)(Bis)

Y deja que Dios sea Dios,
deja que Dios sea Dios,
(Tú, sólo, adórale.)(Bis)

Nota:
Las 3 primeras frases la cantan las chicas y
van subiendo gradualmente de intensidad.
La 4ª frase se canta fuerte.
Las 2 últimas frases
se cantan suave.
Tú eres Santa María, eres nuestra Señora;
porque haces tan nuestro al Señor
eres madre de Dios,
eres mi tierna madre,
y Madre de la humanidad.
Te pedimos que ruegues por todos nosotros
heridos por tanto pecar
desde hoy hasta el día final de este peregrinar.

 María, he buscado tu imagen,
serena, perdida, entre un manto de luz
y al fin te encontré dolorosa,
llorando de pena a los pies de una cruz.

María, he querido sentirte,
entre tantos milagros,
que cuentan de ti
y al fin te encontré en mi camino,
en la misma vereda que yo;
tenías tu cuerpo cansado,
un niño en los brazos,
durmiendo en tu paz.
(María, mujer, que regalas
la vida sin fin.) (Bis)
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